miércoles, 29 de marzo de 2017

Hard to be a God. Aleksey German. 2013.



Pudiera ser que el Renacimiento oliese tan mal como brillara la divinidad, o que fuese al revés pues en asuntos humanos puede haber múltiples visiones y opiniones sobre una misma cuestión, pueden existir distintos mundos donde la belleza se contraponga a la pura mierda o donde la inversión no sea más que una cuestión de actitud, pero no hay buena actitud sin conocimiento, no hay conducta sin norma, orden, aún habitando en este caos humano y desde cualquier sentimiento.

El film de German juega con una escatología planetaria donde los hombres parecieran haberse quedado estancados en las penurias de una edad donde la fuerza se antepone al conocimiento que los tuvo que trasladar a ese planeta donde el jefe puede permitirse estar pulcro a la par que desampara a todos aquellos cuyas diferencias resultan sólo de cierta obviedad. Perderse dentro de este universo a través de una cámara siempre móvil cual personaje más, puede resultar algo tedioso si pretendes captar algo más que la suciedad de una sociedad cuyos deseos y manifestaciones apenas coinciden dada la represión a la que somete la corrección actual. Pero el hecho fantástico acontece tanto en los universos fétidos como en las ensoñaciones románticas y poder sustraer algo, por muy sinsentido que sea, siempre es posible gracias a la imaginación del autor, y la propia.

Cúan difícil es ser un hombre es algo que todos deberíamos tener presente antes de juzgar.

lunes, 20 de marzo de 2017

La tortuga roja (La tortue rouge). Michael Dudok de Wit. 2016.



Fantasía pura para una cinta natural donde el trazo grueso del dibujo va a ser la nota más disonante dentro de este ambiente creado por las bandas sonoras que recrean la cinta, la musical y el ambiente natural que apaga las voces de unos protagonistas que no necesitan verbalizar las emociones animadas de una historia de necesidad y libertad.

Éstas últimas son categorías fundamentales dentro de nuestro pensamiento, tanto como la misma idea de posibilidad, que aquí es emplazada al estatus más ficcional gracias a un dibujo animado sencillo y sutil, de trazo amplio y pálida cromática. Lejos de la poética del estudio nipón, el contraste viene de serie sin tener que ser incluido en la paleta del film. La historia va provocando que el espectador vaya aumentando la serie emocional por la que pasa un protagonista tan desamparado como alguno nos hemos visto alguna vez en la vida. Quien no ha querido escapar alguna vez, intentar pasar página o empezar de nuevo. Y quien no lo intentó para golpearse otra vez con la misma piedra, para verter los mismos errores y no encontrar la salida fácil pues la entrada, si es humana, no es imposible.

Cinta para ensimismarse en la fantasía de lo difícil que hacemos el vivir.


jueves, 16 de marzo de 2017

Los hombres libres de Jones (Free State of Jones). Gary Ross. 2016.



Buena historia la de este Newton Knight para ilustrar el racismo con el que se forjó bastante del sueño americano, o pesadilla, pues no todos podemos dormir del mismo modo en un mundo donde se es dueño y no se es al mismo tiempo. Pero solo una gran historia no hace que el film disponga de la misma categoría como comprobamos en una cinta demasiado ambiciosa, pero con dosis de buen cine tan dispar como las piezas de un guión que a veces no parecen encajar con la suficiencia y eficacia que emanan de la continuidad que supone la grandeza.

La ambición quizá le viniese grande al querer trasladar todas las visiones de un esclavismo que servía tanto de coartada para guerrear como de producto económico en unas plantaciones donde la relación amo-esclavo que planteara Hegel filosóficamente adquiere carta de naturaleza antés y después de la fraternal lucha pues el tema, también invocado durante el film, se va deslizando hacia esa libertad que ondeará en el condado de Jones bajo la bandera norteña y una estela de derechos humanos donde la propiedad ya toma la consideración que hoy observamos.

No pasará como un film de culto pero entretiene a la par que muestra esas zonas oscuras de la pesadilla americana que aún hoy viven multitudes de minorías a lo largo y ancho de todo el mundo, no sólo en los EEUU. Y es que si a mediados del siglo pasado aún podíamos ver a un descendiente de este individuo ninguneado por unos tribunales tan volátiles como fuertes son las ideas que los enajenan por los vericuetos que crean los detentores, hoy nos podemos hacer una idea de lo que significa para mucha gente la diferencia, puro miedo.